Natasha Lelenco / LSYTSDA

Lo siento, yo tampoco soy de aquí

Un ensayo visual sobre la movilidad humana.

LSYTSDA es un proyecto de investigación y producción artística de Natasha Lelenco sobre movilidad humana, identidad y pertenencia. Retratos pintados, palabras y voces componen un archivo que crece con cada encuentro.

LSYTSDA aborda la movilidad como una condición profundamente ligada a lo humano. Los relatos de personas llegadas a Europa se encontrarán, en las sucesivas fases del proyecto, con los de quienes emigraron en otras direcciones y con las memorias de emigrantes europeos y sus descendientes en el Cono Sur. Experiencias diferentes que, sin perder su singularidad, van construyendo una dimensión coral.

Pintura, palabra y vídeo operan así entre lo individual y lo colectivo. La acumulación construye multitud; la atención devuelve rostros, tiempo y relato. Frente a la anonimización que puede producir el conjunto, el proyecto propone otra forma posible de atribuir valor: detenerse, dedicar tiempo, mirar y escuchar.

Primera instalación · Sala Alterarte ↗

Antes de LSYTSDA · Monedas de cambio

La serie Monedas de cambio, iniciada en 2019, constituye el antecedente directo de LSYTSDA. Sus retratos de perfil trasladaban a personas anónimas un dispositivo de representación históricamente asociado al poder, el valor y la circulación: la efigie de la moneda.

La acumulación estaba ya presente en aquellas primeras instalaciones. Cada pieza conservaba la singularidad de un rostro mientras el conjunto lo integraba en una estructura mayor. LSYTSDA retoma ese dispositivo y lo desplaza hacia la movilidad humana: al tiempo dedicado a construir pictóricamente un rostro se suma ahora el tiempo de la conversación y la escucha desde la propuesta instalativa.

Más de 150 piezas de aquella primera etapa fueron adquiridas a lo largo de los años. Su documentación permanece incorporada al archivo y permite reconstruir la genealogía visual del proyecto.

  1. JustLX · Lisboa, PortugalInformación de la exposición ↗
  2. I Trienal Internacional de Pintura de Tijuana · CECUT, MéxicoCatálogo · PDF ↗
  3. La Frontera / The Border · Irving Museum & Archives, Irving, Texas · Latino ArtProjectsInformación de la exposición ↗
  4. Salon de Refusées · krautART ARTspace, BerlínMonedas de cambio y testimonio de Natasha ↗
  5. Voices of the Unseen · Participación en el proyecto audiovisual sobre marginalidad y resistencia, dirigido y montado por Cornelia Es Said (krautART), por encargo del Karlsruhe Institute of Technology (KIT).Ver el proyecto colectivo ↗
Descargar CV de Natasha Lelenco · PDF en español ↓

Calendario

Sala Alterarte

Ourense · Exposición

Confirmado

Museo Etnolóxico de Ribadavia

Recogida de testimonios en el Ribeiro

En preparación

MUMI · Montevideo

Investigación, producción y exposición

Previsto

MUNTREF · Buenos Aires

Investigación, producción y exposición

Previsto
Lee el texto de sala de LSYTSDA - Alterarte

Durante cientos de miles de años hemos recorrido largas distancias y, si lo miramos bien, seguimos haciéndolo hoy. Hace apenas diez años se hablaba de una antigüedad de unos 200.000 años para Homo sapiens; hoy sabemos que nuestra historia se remonta al menos 300.000 años y que las poblaciones humanas se desplazaron durante milenios entre distintos territorios de África antes de expandirse hacia otros continentes. Los asentamientos sedentarios llegaron mucho después, pero la movilidad nunca desapareció: cuando la vida lo exige, seguimos buscando otro lugar donde poder vivirla.

Los motivos de esa movilidad son incontables. Hubo migraciones en todas las épocas y con formas a veces muy curiosas: migraciones predominantemente masculinas, como las vinculadas a la expansión militar romana; migraciones solo de mujeres jóvenes, como las Filles du Roi o la Operación Marta, que desplazaron a mujeres solteras de Francia a Canadá y de Galicia y del País Vasco a Australia, respectivamente; políticas de colonización basadas en migraciones familiares, como las llevadas a cabo por Catalina la Grande, que trasladaron a familias enteras de Alemania a Rusia; y tantas otras: migraciones estacionales, rurales, urbanas o transcontinentales. También nos desplazamos como pueblos enteros, voluntariamente o por la fuerza. A veces bastaba con una señal del Inca en Perú o con una decisión del Politburó en la Unión Soviética para desplazar a etnias enteras de un extremo al otro del continente.

La complejidad de la movilidad humana es tan vasta como la propia experiencia humana.

Como migrante de Moldavia a España, el tema me atraviesa en primera persona. Pero, al indagar en las historias individuales, surge inevitablemente una pregunta: ¿hay alguien que pueda afirmar que no es o no desciende de migrantes? Yo nací en Chișinău, pero mis padres ya habían migrado del campo a la ciudad.

Y hablamos de movilidad, pero ¿de cuántas historias hablamos? ¿De cuántos deseos de superación, de mejora o simplemente de supervivencia? De arriesgarlo todo, incluso la propia vida, a cambio de marcharse. Y, como la vida misma, estas historias lo contienen todo: incertidumbre, miedo, felicidad, desasosiego, plenitud, deseo, humor… y tantas, tantas otras cosas. Hay, además, en la figura de la persona migrante algo de la estructura del héroe: la pérdida, las pruebas, la adaptación y, a veces, el regreso. Migrar implica con frecuencia un viaje no solo físico, sino también psicológico, en el que una persona debe pasar por situaciones extraordinarias para tener una vida ordinaria. El psicólogo Joseba Achotegui denomina precisamente síndrome de Ulises al conjunto de procesos de duelo asociados a esta experiencia.

Este proyecto aborda la movilidad desde la multiplicidad que la define, porque hay demasiadas capas, demasiadas formas de desplazarse, demasiadas historias. Y parte también de un deseo muy sencillo: compartir la experiencia migratoria con otras personas que la han vivido; escuchar, sin más, lo que cuentan otras personas que, como yo, en algún momento se marcharon cruzando países junto a sus hijos, solas o como fuera.

Escucho sus historias y son también mías, porque yo también podría haber sido Émilie o Aicha.

Por eso este es un proyecto de muchas, muchas capas. Hay audiovisual, hay pintura, hay lectura y escritura, hay múltiples lenguajes.

Utilizo la moneda como dispositivo plástico y simbólico porque es un objeto cuyo valor reside en el sistema colectivo que lo sostiene. La moneda circula, cambia de manos y lleva implícita una cuestión que atraviesa todo el proyecto: cómo construimos el valor de las cosas y, por extensión, el valor que concedemos a las personas.

Y utilizo la cara de la moneda porque me permite ponerles cara a las personas que forman parte de un fenómeno que solo puede ser objeto de rechazo desde la distancia emocional que facilita su anonimización. El retrato de perfil remite a la tradición numismática y a las figuras a las que históricamente se les ha concedido el privilegio de ocupar ese espacio de representación. Ricardo Falcinelli habla, además, del perfil como la posición propia del personaje narrativo: alguien que es visto pero no es consciente de estar siendo visto, pues está inmerso en la historia, sin establecer con el espectador el diálogo directo que produce la frontalidad.

En mis monedas son precisamente personas corrientes las que ocupan ese lugar, cada una con su historia.

Dispuestas en paneles, la repetición construye una primera lectura basada en el color y en el ritmo. Desde la distancia, los rostros pueden confundirse en un patrón; al acercarse, aparece otra cosa: aparece el tiempo, la dedicación con la que he abordado cada una de las piezas, su singularidad; un poco como cuando encuentras a una persona entre la multitud y, solo al conocerla, se hace posible el vínculo.

En última instancia, me interesa la tensión entre individuo y colectivo: del mismo modo que una moneda aislada tiene un valor limitado y es su acumulación la que lo crea, cada retrato forma parte de una estructura mayor. Esa acumulación me sirve para hablar de comunidad: un conjunto de vidas distintas que, al aparecer unas junto a otras, adquieren una dimensión coral.

Termino estas palabras volviendo a mi propia vida, recordando (volviendo a pasar por el corazón, como dice Galeano) Lia-Ciocârlia, el coro que, cuando era niña, me distraía de las precariedades de la caída de un sistema y, a cambio, me llenaba la cabecita de cosas como música, arte o cultura.

De aquellas niñas que cantábamos juntas sé que hoy alguna vive en Bélgica, otras en Suiza, Italia o España, como es mi caso.

Al mirar los retratos y escuchar las voces de esta instalación, reconozco algo de aquella experiencia de formar parte de un coro. Cada voz tenía su lugar entre las otras.

Quizá por eso, cuando trabajo con estas multitudes, nunca siento que las esté mirando desde fuera. Y eso es lo que quiero hacer con esta instalación: buscar la armonía que une todas estas historias singulares e invitar a quien la visite a buscar la música, acompañarla e identificar su propia voz como una parte más del conjunto.

Natasha Lelenco

Hoja de sala y texto curatorial

Natasha, en primera persona · Dos vídeos
 
Vídeo KIT 1
 
Vídeo KIT 2

Material audiovisual realizado para Voices of the Unseen, proyecto colectivo dirigido y montado por Cornelia Es Said (krautART), por encargo del Karlsruhe Institute of Technology (KIT). Créditos y subtítulos en inglés integrados en los vídeos.

Referencias bibliográficas

Lecturas y testimonios publicados que acompañan las inscripciones de las obras. Las fichas indican la fuente vinculada a cada pieza.

  1. Arturo Lezcano (2025). O país invisible. A epopea atlántica da diáspora galega. Libros del K.O. / El país invisible. La epopeya atlántica de la diáspora gallega. Libros del K.O., 2025. Traducción de Arturo Lezcano.
  2. Ian Goldin (2025). Breve historia de las migraciones. Antoni Bosch editor. Traducción de Antoni Bosch Domènech.
  3. Massimo Livi Bacci (2012). Breve historia de las migraciones. Alianza Editorial. Traducción de Marco Aurelio Galmarini.
  4. Massimo Livi Bacci (2023). Por tierras y mares: Quince migraciones de la Antigüedad a nuestros días. Alianza Editorial. Traducción de Marco Aurelio Galmarini.
  5. Charles Baudelaire (1861). «Le Voyage», en Les Fleurs du mal. 2.ª edición. París: Poulet-Malassis et de Broise, pp. 305–313.
  6. Gina Valdés (1982). Puentes y fronteras: Coplas chicanas. Los Ángeles: Castle Lithograph, p. 2. Referencia recogida por Gloria Anzaldúa en Borderlands/La Frontera.
  7. Gloria Anzaldúa (2016). Borderlands/La frontera: La nueva mestiza. Capitán Swing. Obra original publicada en 1987.
  8. Lucio Anneo Séneca. Consolación a Helvia. Capítulo VI. Texto consultable en la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes.
  9. Stefan Zweig (2001). El mundo de ayer. Memorias de un europeo. Acantilado. Traducción de Joan Fontcuberta y Agata Orzeszek.
  10. Rosalía de Castro (1880). Follas novas. «¡Pra a Habana!», en As viudas dos vivos e as viudas dos mortos. Referencia de la pieza recogida a través de Arturo Lezcano.
  11. Stephen Moss (2018). The Kindertransport children 80 years on. The Guardian, 6 de noviembre. Testimonio de Bob Kirk.
  12. Tanure Ojaide (1998). «The course of waters», en When It No Longer Matters Where You Live. Calabar, Nigeria: University of Calabar Press, p. 12.
← Inicio